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martes, 11 de julio de 2017

El novio invisible y los 40 disparates.

Durante estos días estoy recibiendo el pésame por la muerte de mi padre. Perdóname papá pero yo no me creo que ya no estés por aquí. La cuestión es que entre momentos surrealistas que llevo vividos hoy ha llegado el número 1 de los 40 disparates.



Hemos pasado cuatro años en los que no había ningún hombre a la legua. Exceptuando mi padre y mi hermano cuando podía venir (por cuestiones de salud)

He levantado a mi padre para ir a la cama, para pasear, para bajar a su portería, para ir a la ducha, vestirlo, etcétera.

Hoy me dieron el resultado de mi análisis y estoy perfecta. Ni colesterol alto ni nada de nada. ¿Que si me cuidaba? Obvio. El primer mandamiento de un cuidador es cuidarse.

Yendo al grano: en el supermercado, unos amigos de esos de toda la vida me resaltaron el hecho de estar sola. ¿Sola? Que no tienes novio, mujer, que sería todo más fácil de llevar.

Imaginad unas orejas gigantes. Ahora estoy gestionando los papeles para la pensión de viudedad de mi madre, he elegido la lápida para mi padre, he pasado con mi madre, mi tía, mi hermano y mi cuñada 7 días en un hospital al lado de él y estaba SOLA en muchas ocasiones pero no me sentía mal. 

Cuando volvía a casa estaba SOLA pero me tumbaba en la parte de la cama donde dormía mi padre y cogía energías para el día siguiente.

He pasado todos estos años sin un hombre a mi lado para que me animara o apoyara y ahora no creo que lo necesite urgentemente. El amor no se busca, frase manida donde las haya pero cierto como que me siento algo ridícula escribiendo sobre esto.

Los amigos son otra cosa, al menos los BUENOS. Ellos han estado de manera incondicional. 



El último hombre que estuvo a mi vera tenía alergia a los problemas. Se hundía en un vaso de agua y aunque yo tuve mis momentos gloriosos de metepatas, y de niña absurda (a la cual ni reconozco) lo cierto es que él no era un dechado de virtudes, sobre todo en cuanto veía o detectaba que el otro tenía dificultades porque se agobiaba en vez de echar un cable. 

Era extraño, lo sé. Ahora a la gente que tiene miedo a la vida le colocan una etiqueta con una enfermedad y hala, pueden ser todo lo crueles que quieran o tirar de traumas de la infancia de por vida.

Y aquí está la cuestión NO PIDO. La enfermedad de mi padre ha sido un master en VIDA.

Sería incapaz de estar al lado de una persona que se quejara del día que hace, más o menos soleado, o de un pequeño conflicto que tiene solución. Supongo que me parecería ridículo. Puedo haber pasado por esa fase pero ya no me reconozco si alguna vez fui así.

Tampoco podría estar cerca de alguien enfadado con el mundo. Este mundo es DURO y MARAVILLOSO, y lo digo cuando aún no hace ni un mes que mi padre nos dijo adiós.

Él fue un luchador y saboreó la vida dentro de sus circunstancias. Así que los: "me hundo porque mi teléfono no tiene cobertura" o "no encuentro aparcamiento" o "han quitado mi serie favorita", me darían risa.

Al igual que los que se enfadan por temas de trabajo. Yo he sido así, sobre todo con jefes mediocres que no me pagaban pero me quedo con lo bueno: con lo bien que se están portando los actuales.



Resumen: No, no tengo pareja. No, nadie me dio un abrazo cuando caí en una fuerte depresión por cuidar de un enfermo que según me ha dicho hoy una doctora: MUCHOS FAMILIARES no aguantarían ni un día en casa, y lo decía con conocimiento de causa puesto que trabajó años en un geriátrico.

No me merezco una medalla pero sí me siento orgullosa, fuerte y valoro cada día que me levanto. No malgasto mis energías en personas o cosas que no me van a aportar nada bueno y tengo mucha ilusión por vivir.

No quiero caer en ese discurso de las mujeres resentidas con los hombres: YO OS AMO (no a todos, claro) :) pero en esta experiencia he estado sola y sólo me atraería un hombre que ame tanto la vida como yo y que no tenga miedo a SUFRIR ni a VIVIR. 

Un hombre o una mujer que sale corriendo ante una dificultad no debería ni plantearse tener pareja.

Una pareja es un equipo.


Joana Sánchez González


3 comentarios:

  1. Hola Joana, un placer, como siempre, pasear la mirada por tus letras.
    Ah!, y si alguna vez, cuando creas estar sola y quieras compartir un limón granizado, hubiera algún hueco entre l@s afortunad@s, apúntame en la lista de aspirantes.
    Un abrazo.

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    1. Hola Alfonso, gracias por estar ahí. A mí me gusta estar sola, no entiendo a la gente que se agobia cuando ha de estar unos días o una temporada sin nadie: para mí es un lujo.

      Desde niña pocas veces me he sentido sola porque me gusta hacer muchas cosas o lo mejor: no hacer nada que de vez en cuando no está mal.

      Por ahora, voy quedando con cuentagotas con mis amigos entre semana, y esas escapadas son una gozada hasta que alguien - con buena voluntad- se te acerca para darte el pésame y acabo llorando como una magdalena.

      Esto no era una llamada para buscar aspirantes :)

      Pero sería curioso conocernos después de tantos años que llevas siendo tan majo leyéndome.

      Un abrazo

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  2. Hola de nuevo. Aspirar a compartir un limón granizado no es cualquier cosa.
    Sí, sería curioso hablar y escuchar, apartando escribir y leer, sólo un rato, eh!

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