Páginas

domingo, 28 de mayo de 2017

Digámonos cosas bonitas, en homenaje a Carles Capdevila

Hola, ¿hay alguien por ahí? Espero que sí. Ponte cómodo que voy a escribir uno de esos post tipo: terapia pública. Es una de las ventajas de no tener pareja. O una pareja en concreto. Mil besos para mis ex.

Si das con una persona que adora y odia a partes iguales tu trabajo y tus pasiones, a veces tienes que censurarte, menuda estupidez (suspiro y sonrío) ya no me ocurre.

No publico en Instagram emociones privadas. Pero de otros temas, como el amor, el desamor, el evolucionar, sí me gusta escribir, las fotos me las guardo, aunque si me enamoro de un loco de la fotografía, no le voy a censurar que comparta alguna.

A mí me gusta, me relaja desnudarme mientras escribo y si agrada a alguien, mejor que mejor. En este blog empecé hablando de temas como el carnet de conducir y acabé dedicando muchos artículos al desamor. *

Si estuviera en mis manos, crearía una asignatura llamada: AMOR, eso que te puede arruinar tu vida si no lo gestionas bien.


Crecer como Groot

Hace unas semanas fui a ver "Guardianes de la Galaxia 2", y me encantó. Guau, qué profundo (risas) pero hace unos años no hubiera ido, porque "ese tipo de películas no me gustan", y esto es sólo un ejemplo de cómo podemos llegar a creer que somos abiertos y en el fondo siempre nos movemos como en la ropa, entre tres o cuatro colores.

Desde finales de 2014 mi padre tiene diagnosticada una enfermedad degenerativa, y este hecho ha sido crucial. Ha significado que yo comprendiera muchos comportamientos extraños que tenía por 2013 por decir un año. Y algunas discusiones...

Tener a una persona en esas condiciones en casa no deja indiferente a nadie. A no ser que no le quieras o vivas en la otra punta del mundo. Yo he tenido sentimientos encontrados, no miento. No fue un santo y ha habido momentos de angustia y otros de infinita ternura.

Volver a enseñar a leer y a escribir a tu padre, es duro y hermoso. No sé si suena raro. Repasar con él de camino a la médica su nombre, cómo nos llamamos mi hermano y yo, su profesión, dónde vive... es duro pero también cómico. Si no fuera por el humor negro ¿verdad?

¿Creéis que tras vivir ese tipo de situaciones a mi ahora me preocupa que un tipo no me envíe un wasap? ¡Si en 2014 ni tenía! 

Crecer II
La canción de Radiohead habla de sentirse pequeño, un bicho raro,de falta de confianza, de miedos. De no enfrentarse al amor y al dolor ¿qué piensas?

A mí, el tema de mi padre me ha puesto los pies en el suelo de golpe. Un ejemplo: no me interesa en absoluto la política y apenas veo la televisión.

Yo llegué a discutir con un novio por temas políticos y por la alcaldesa que teníamos, ¿ahora? ¡¡¡Me siento tan ridícula si lo pienso!!!

Perdía energía como un coche averiado pierde aceite. Perdía mi tiempo. Gestionaba mal mis emociones y discutía por muchas cosas absurdas: jefes que no te pagan, comentarios que me hacían que me dolían.

Ahora me da risa, pero no río con soberbia sino con ternura. Siento que él tuviera que aguantar a una persona tan pasional, bueno, también era graciosa y algo le tuve que enseñar. SEGURO. Pero esa parte de mí era tremenda. Yo no me hubiera aguantado.

Si tuviera un hijo se lo enseñaría: 

"Jamás pierdas un minuto en defender a un bando u otro en nada, aprende de las buenas personas, intenta ser buena persona y quererte mucho, porque si no te quieres vas a hacer daño a muchas personas".


Crecer III

No admiro a nadie, al menos nadie que me digan que he de admirar. Es como si todos mis esquemas se hubiera  ido de mi mente, dejando espacio a la calma, a coger la vida por los cuernos, SOLA porque así estoy y no lo digo ni por presumir ni con rencor ni por anhelo de estar con alguien mañana. 

Elevar a los altares a la pareja, a amigos, a conocidos, a quien sea, es estúpido y no reconocerlo, más. 

Las personas que te van a enseñar algo importante no lo harán en un contexto ideal sino en el peor, en ellos es en quienes te has de fijar.

Ver cómo una persona ante una situación grave, reacciona fríamente, es resolutivo y a la vez, emplea el humor es la lección más grande. 

Yo me he visto actuando así. La misma que hace cuatro años se lamentaba por tener un jefe usurero que no me pagaba y sólo sabía hablar de ese tema. Paparruchas :) 

He crecido porque ahora en mi cerebro los PROBLEMAS tienen su espacio y las cosas negativas que  hemos de vivir, también pero no son mi tema de conversación favorito.


Crecer IV

No siento lástima por mí, ni envidio a nadie. Lo juro. ¿Antes? Seguro. En algún momento. A mí me importa bien poco que fulanito suba fotografías de su último viaje con su chica y se les vea felices en un ambiente paradisíaco.

Te lo pregunto en serio ¿Te alegras de la felicidad ajena? Es el sentimiento más bonito. Estaba en mí, pero ahora lo siento a todas horas. Ayer me tomé un limón granizado, el primero de este verano junto a una amiga, tras una tarde normal y quizás anodina para otros, ¿nosotras? La felicidad plena.

¿Enfadarme? 

Uf, ante me enfadaba por cada bobada... ¿Ahora? Ni por asomo. Durante cuatro semanas, yo que jamás he sido alérgica tuve un brote fuerte.

Mis ojos se hinchaban y los tenía llenos de heridas, justo después de cambiar mi pelo de color, lo cual me produjo mucha felicidad, sí, verme con el pelo como una escocesa me hacía sentir bien. Pero a los pocos días, zas, ojos de búho. 

Me ha dolido, no podía escribir, ha sido duro... ¿Duro? Ha sido una chorrada. Duro ha sido que mi padre se me caiga al suelo porque no podía con él. O llamar al 112 estando sola porque se ha desmayado y no perder los nervios. 

Si tuviera que hablar de héroes mencionaría al chico que desde hace unas semanas está en mi casa como uno más de la familia (acaba de tocar el timbre)

Es auxiliar de enfermería, primero cuidó a sus padres que ya fallecieron, y ahora, solo, se dedica de manera profesional a tratar a personas como mi padre. Veo actos heróicos en su profesión. Y en su talante: ayudar a los demás.

Crecer

Pensar que me deprimí porque mi ex desapareció de mi vida me parece ridículo. 

El amor es algo más profundo. Va más allá del sexo, de la pareja, el amor es respeto, darte permiso para aparcar una situación complicada y pasártelo bien. El amor es lealtad. Que te quieran tal y como eres. Pero si mejoras con el tiempo, MÁS.

Mi vida es sencilla, voy a encauzar mejor el tema profesional y a aparcar algún miedo, al menos trabajo en ello soy de ésas. Por eso me atraen las personas que han superado algo en sus vidas y son moderadamente felices. Para mí son las más sanas y auténticas.

El resumen de este atropellado artículo sería:

-Cada día me importan menos los asuntos que deberían importarme.

-Me quiero. Y Dios Mío qué me ha costado.

-No idealizo a nadie.

-Practico yoga todos los días. 

-He echado de mi vida a dos personas que no me aportaban nada. Hace unos años no hubiera sido capaz. Y lo hice sin discusión. De manera educada pero tajante.

-Sigo teniendo ilusiones y la misma inocencia en muchos temas y eso no pienso cambiarlo.

-Valoro cada llamada, cada abrazo y cada beso. 

-Valoro a una amiga que emplea el humor para afrontar estas situaciones.

-Quiero crecer más y aprender más.

-Y seguir creyendo y practicando aquello de: PODEMOS CAMBIAR A MEJOR.

Largo, desordenado... pero hoy me apetecía escribir. 

Gracias por leerme y por no juzgarme.



Un beso y un abrazo.

miércoles, 15 de febrero de 2017

A ti, querido ex





Hoy que se habla de amor, amistad, fiesta comercial, incluso de Valentines y Valentinas, he decidido hacer protagonista a una figura muy importante: el ex. Sin ex no existiría ese amor actual. 

Con los años, al que era guapo lo ves aún más y al que era inteligente todo un premio Nobel. No hay resquicio para el resentimiento porque si esto fuera una suerte de reproches no sería una carta de amor. Porque lo es. Esas personas eligieron quererme y viceversa. 


A

Mi ex A era alto y espigado. Nos conocimos por casualidad, cuando yo acudía a los "cibercafés" y antes de iniciar un viaje, él surgió en la red de redes entre millones de habitantes que tiene la Tierra. 

Era y es un tipo listo. Nos enamoramos en el minuto uno. Quedamos en la plaza del pueblo que yo iba a visitar. No tenía expectativa alguna. No había Facebook, y eso es lo que le ponía emoción al asunto. Y lo digo muy en serio. Hoy día, contamos demasiado sobre nosotros en las redes sociales. ¿Dónde queda entonces el misterio? ¿Qué va a descubrir el otro de ti si ya se lo has contado todo a Google?

Por otro lado, la alegría se nota. Se huele. Y yo era muy feliz en esos momentos. Recuerdo que llevaba unas gafas con el cristal rosado y mis rizos estaban más rizados, y mi sonrisa estaba ahí por cualquier motivo. Estaba sola y era dichosa. Eso nos lleva a que tener pareja en esas circunstancias era lo ideal.

En aquella época estaba de moda la serie Friends, y él tenía y tiene una de esas profesiones que resultan aburridas de cara a la galería pero a él le apasiona. Y yo, que a mis 28 años había empezado en la universidad, y me sentía como una jovenzuela, disfrutaba haciéndome la dormida cada vez que hablaba. 

Creí que era el amor de mi vida. Lo tenía todo (para mí) inteligente, con humor negro, leíamos juntos, escuchábamos los mismos programas de radio, y sabía inglés, llegué a ver una película sin saber qué decían. Era un gamberro bueno. De esos, que una madre ve y piensa: este es el ideal para casarse con mi hija.

Pero era un crío y yo también. 26 años él y muchas responsabilidades. Nos quisimos/peleamos durante una década, éramos como los protagonistas de "Luz de luna", nuestros diálogos eran de guión, revisándolos ahora igual darían pena, pero durante esos años él vino a verme y yo a él, nos queríamos pero... estábamos lejos... o no tenía que ser. 

Sigue siendo mi amigo. Me buscó hace unos años. Y aún no lo entiendo porque una puede llegar a ser muy tonta/pesada pero él también. Ambos recordamos esos años de una manera especial, cómplice y le puedo llamar amigo. Así que señoras y señores se rompe el mito: los ex pueden ser tus amigos.

P

Mi ex P. Era tan tímido que un día le dije cuando entro a mi trabajo: "o me saludas la próxima vez, o no te abro la puerta". Yo tenía poder, era la recepcionista. Pero el tímido P. lo era a ratos y un día, se armó de valor, se acercó a la fotocopiadora y entablamos nuestra primera conversación.

El era raro. Un Sheldon Cooper, para entendernos. Su rostro angelical engañaba. Las mujeres, algunas amigas y otras compañeras de trabajo, pensaban que me casaría con él. Al fin y al cabo había estado más de diez años con su anterior novia.

¡No! P. no estaba preparado para ser mi pareja. Pero yo tampoco la suya. Estaba bien a su lado, tan bien... tanto que en 2017 seguimos siendo los mejores amigos. Me llama todas las semanas, y sabe todo de mi vida. A él le ido llorando cuando me han roto el corazón o al revés. P. jamás me ha visto como un bicho raro, igual es porque él es uno de los míos.

Rompimos una nochevieja. Y nunca dejó que ese "detalle" fuera un impedimento para seguir viéndonos. No sé cómo me soporta, imagino que los ex son personas que si te han querido de verdad, aceptan tus defectos o tus "locuras" sin juicios. Y él no tiene alma de juez.

R


Mi ex R. Nos conocimos por una metedura de pata de una conocida, y admito que no me gustó desde el minuto uno, pero cuando pasaron cinco supe que estaba pasando algo. ¿Me entendéis? Su conversación, su manera de hablar, de mirar, el conjunto era perfecto (o casi) y no me quería ir. Esa primera cita la recuerdo como si fuera hoy. Frío y más frío. 

Lo de este temporal una tontuna si pienso en aquella noche pero cuando te tomas un vaso de leche caliente con Cola Cao junto a un tipo que parecía John Wayne que tampoco parece tener ganas de marcharse, la cosa va bien.

No entendía que las mujeres no se desmayaran al pasar él por delante, bromeo. Exagerada y exagerada, pero a mí me iba pareciendo en cada cita ÉL, el elegido. La persona con la que quería estar para siempre, si es que eso existe.

Y R. se convirtió en el centro de mi Universo. Eso es bueno y malo, lo admito, pero era mi mejor amigo. Un tipo listo, dulce, inocente, cariñoso y especial. Ahí lo dejo. Hago una pausa y miro una antena, si él leyera esto (que no lo hará) me entendería.

Todos los temas se convertían en conversaciones largas, como largos son los besos. Me reía con él y viceversa. Hay amores que comienzan con una atracción física, yo creo en el amor que nace del cerebro, y si medía casi dos metros, o si era rubio o moreno daba igual, el placer que produce charlar con alguien interesado por la vida, es indescriptible. Sexy.

Y él lo era. Fuimos los mejores amigos, los novios atípicos, intensos (sobre todo la que escribe) y complejo él. Una de esas historias de Woody Allen con neurótica incluida. Pero como se suele decir: la experiencia es eso eso que nos llega cuando nos quedamos calvos, ¿o la experiencia es como un peine? ¡Soy mala con ese tipo de expresiones!

La torpeza, la mala suerte (porque existe) acaba con las relaciones auténticas. No tenemos más que ver los clásicos en el cine. Los finales infelices son los que más éxito tienen. Y sí, quedará muy bien en pantalla pero en la vida real es una putada.

R. no es mi amigo. 

Los ex... esos hombres y mujeres que nos enseñan a amar. A los que tenemos como compañeros, amantes, cómplices, amigos... Y que un día dejan los apelativos cariñosos/cursis aparcados y si la cosa funciona, se quedan en tu vida y ganas algo más que una amistad: un amor incondicional y si se marchan, un dolor y una pena que con los años se apacigua pero no se esfuma.

Y a ellos les debemos mucho. A los buenos. A los que nos han enseñado, los que han sido incondicionales de nuestra persona a pesar de tener un millón de defectos.

Así que en la semana del amor, va por ellos. En esas fotografías de arriba, hay una Joana/Juani enamorada, haciendo todas las cosas que hacemos cuando sentimos que somos héroes y únicos. Por un día o por cinco años.

Y las miro y me siento tan afortunada. No creo en el mal rollo tras una ruptura y si ha surgido ha sido porque aquello no fue amor. O porque sencillamente, éramos inmaduros, o no lo suficientemente amigos como para sacarnos la lengua, y al cabo de los meses darnos un abrazo.

Nunca deberíamos dedicar ni una mala palabra a quien un día dijimos te quiero.


¿Terminamos con algo para reír?

Hoy han tocado al timbre relativamente temprano. Yo no podía abrir la puerta, estaba echando un cable a mi padre, así que me entregan un paquete. 

Mi cara de asombro es para hacer una foto y enmarcarla. Como la imaginación me pierde pienso: "Ya está, esto es un regalo de algún enamorado rezagado" (Risas) y deposito con mimo la caja en la cama, el corazón me late (exagerá, exagerá) intento rasgar ese cartón imposible de romper, y veo una caja negra con estrellas, mi corazón palpita extrañado, me asomo por una esquina como con miedo, y oh sorpresa ¡¡¡¡Es una caja de Star Wars para mi hermano!!!! Se la habían perdido y el otro día me dijo que había dado mi dirección.



Joana Sánchez González

miércoles, 8 de febrero de 2017

Cosas microscópicas que aportan felicidad




Woody Allen en "Manhattan" relata a un magnetofón razones por las que merece la pena vivir. Tumbado en un sofá hace un repaso por obras que el Hombre ha sido capaz de crear, y que reconcilian al ser humano con este mundo.

Al final, todas esas maravillas que le parecen esenciales para seguir respirando, terminan con el nombre de la mujer que ama. Vamos a saltarnos esa parte, y vayamos por esas razones por las que nos levantamos. ¿Empezamos? Es un juego muy sencillo y al que todos nos hemos entregado.

1. Desayunar. Adoro desayunar en soledad. No me importa levantarme a las 5 si puedo disfrutar de ese pequeño placer, con la radio de fondo o absorta mirando el calendario. 

2. Musica. En estos momentos escribo con Robert Palmer de fondo, pero esta mañana al recordar el nacimiento de Fofó el payaso, anduve cantando "Un barquito de cáscara de nuez". Puedo estar muy deprimida y oír música que relacione con buenos momentos y sonreír. No importa si la sonrisa es pequeña.

3. La Luna. Me fascina. Acabo de hacer la foto un millón. Como espectáculo visual, como concepto: el hombre la pisó y aunque sé que es imposible a mí me gustaría viajar allí. Tengo una parcela. Es el regalo más surrealista y romántico que me han hecho. Algún día me gustaría charlar con un astronauta. Lo sé, estoy muy loca.

4. La playa. Hace meses que no la piso y la necesito. Me gusta en todas sus versiones. En verano, en invierno. Para dar un paseo, para bañarme y nadar (mal) y oler a sal, ver a los chiquillos jugar, que el agua esté tan transparente que ese día pueda ver mis pies. Hasta me gusta llenarme de protector solar. Y sentir ese cansancio que te recorre entera cuando pasas unas horas allí y después al arrastrarte hasta la ducha. 

5. Los músicos callejeros. Me producen respeto y ternura. Ver a un violinista tocando en la calle me emociona. No puedo pasar sin quedarme a escuchar un rato. Me da verguenza darles dinero, pero admito que siempre doy lo máximo que puedo. Me produce tanta felicidad que no hay dinero suficiente. Pero soy pobre, qué le vamos a hacer.

6. Los parques infantiles. Cuando tenía pareja, era obligado si había alguno en cualquier pueblo, pasar por allí y columpiarme. No sé si es que de pequeña no lo hice lo suficiente. Menos mal que era igual de raro que yo. También me sigue encantando pasar por la sección de juguetes de cualquier gran superficie. Me colma "jugar", siempre con disimulo, y si hay algún aparato para hacer gimnasia para los mayores (¿soy mayor?) los pruebo todos.

7. Hacer fotografías. He descubierto hace poco Instagram y no sé si me gusta o no. Creo que la fotografía es otra cosa que va más allá de hacerse fotos con el móvil, por cierto, un tipo que sabe del tema, me dijo que no hay nada más horroroso que esas imágenes de la gente frente al espejo con el móvil en la mano.
Creo que no tengo ninguna pero, quien esté libre de pecado... lo mío es mi vieja cámara y disparar a cualquier objeto o situación que me atraiga. También utilizo el móvil y me hago fotos con caras "interesantes".

8. John Cusack. Le adoro. Es mi debilidad. No he sido fan/fanática de nadie, pero de él sí. No sé si es el mejor actor del mundo. Y soy consciente de que ahí está Cary Grant, y una larga lista que me ocuparía dos blogs, pero lo descubrí con trece años y el tipo además, no ha dejado de rodar y escribe. Y ha trabajado con Woody Allen, así que le querré toda la vida.

9. Ir sola al cine. Hace muchísimo que no lo practico. Primero por lo caras que son las entradas y por otras circunstancias pero creo que es lo mejor que puede hacer una persona para vencer muchos miedos. Vivir ese ritual es hermoso, emocionante y te hace sentir que vives algo especial pero que no necesitas compartir con nadie.

10. La radio. Que estallen todas las televisiones del mundo pero que nunca se acabe la radio. No me gusta oírla por el móvil. Me gusta mi radio pequeña, plateada, que funciona con dos pilas y ha viajado conmigo a muchos lugares. La he llegado a meter en una mochila, en un bolso, la radio y quienes hacen radio me enseñan, a veces me hacen pensar, otras me obligan a cambiar de emisora, pero son más las ocasiones en las que disfruto o me emociono. 

O mejor aún: me río y eso no tiene precio. Viví en un hostal sin Internet, sin televisión, pero mi radio viajó conmigo a los madriles y me sentí como en casa.

11. Bailar. No me cansaré nunca. No me gustan las academias ni las clases de baile (y las he probado y las respeto) soy una anarquista del baile. Lo mejor es bailar sin reglas. Acabar con el corazón a mil por hora y reírte del aspecto que tienes. 

Pegar saltos como si esa canción que te incitó a moverte fuera lo más importante del mundo. No entiendo a la gente que dice eso de que a determinada edad no comprende cómo alguien puede dar saltos: ¡Eso es que no sabe bailar o es un viejo de espíritu!

12. Aprender. No soy la persona más culta del mundo, pero me gusta de vez en cuando ir a algún museo o conocer la historia de un lugar. Internet no puede sustituir esa sensación. La de los sentidos. Ver, observar y hasta tocar una obra de arte es una experiencia mística. 

Hace unos años visité el Templo de Debod en Madrid y como iba sola, en una gris mañana de domingo,  no quería pedir a nadie que me hiciera una foto , así que me limité a tocarlo. Tocar esas piedras mientras comenzaba a llover. Recuerdo sentir nostalgia por vez primera desde que estaba allí y llamé a casa.

13. Escribir pequeños relatos. Disfruto capturando momentos en mi libreta o en el móvil. A veces son sólo frases, otras una crónica de un instante. Más de una vez he sonreído más sola que la una en un autobús, tren o en la playa mientras con la mirada perdida escribía sobre algo que me acababa de hacer reír o reflexionar.

14. Encontrar un correo de alguien del que no sabía nada hace siglos. ¿Con la prisa que llevamos? Es un lujo que alguien se moleste en escribirte unas líneas. Lo valoro tanto... al igual que una llamada. Los "wasaps" están bien pero que te llamen... No me importa si es un correo con dos líneas o una llamada de cinco minutos. 

15. No hacer lo que se espera´de mí por mi edad. Pero no por ir de extravagante. No soy feliz haciendo lo mismo que la mayoría así que eso es una desventaja la mayoría de las veces pero...

Me hace feliz seguir siendo inocente a mi edad. Me hace feliz sorprenderme. Me hace feliz superarme en pequeñas metas tontas. Me hace feliz preparar sorpresas para los demás. Me hace feliz no ir de compras (me aburre) y sí encontrar algo tan tonto como un bolígrafo divertido. Me hace feliz improvisar y aunque no lleve una vida convencional, no sentirme miserable ni superior. Me hace feliz descubrir una canción, o que alguien me la descubra. creo que no hay acto más generoso.

Luego hay otras que son secretas. De esas que tenemos guardadas bajo siete llaves. ¿A que tú tampoco las contarías? ¡Claro que no! Igual hasta son más interesantes...

Al final han sido 15 pero hay muchas más. ¿Verdad que esta existencia nuestra es mucho mejor de lo que imaginamos? Somos muy afortunados. A pesar de las facturas, de esa salud que a veces nos da de lado, o de ese trabajo mal pagado o que todavía no ha llegado. De hecho, todas esas cosas no las practico últimamente pero sólo pensar en ellas me ha hecho sentir mejor.



Joana Sánchez González

sábado, 28 de enero de 2017

¿Dónde estábais cuando no os llamé?



GRACIAS

Estas palabras son para ti. Y para ti también. No van acompañadas de ira, tristeza o rabia. Estos años y las experiencias vividas han amansado esas emociones.

Agotada pero serena. Cansada pero moderadamente feliz, me dirijo a ti que has pasado por mi existencia para hacerme daño. Los seres humanos somos así. Como elefantes en cacharerría ajena, nos acercamos a las personas para alterar sus existencias.

En ocasiones en forma de amores, en otras de amistades, de posibles trabajos. Pero en el fondo, lo único que había era un interés, a veces mutuo, porque la que escribe no es santa ni mártir. 

Pero quería darte las gracias especialmente a ti, que no me cogiste el teléfono cuando más lo necesité, que me dijiste "te quiero" y me prometiste la Luna cuando yo me conformaba con las figuras de los huevos Kinder.

Gracias porque me he vuelto a enamorar de mí. Que si bien suena cursi, no forma parte de ningún consejo de libro de autoayuda, sino que es fruto de mirarme al espejo y comprobar que no quiero psicoanalizar a nadie sino amar, que es más bonito, complejo, sexy y apasionante.

GRACIAS

Gracias a ti también, que me has contado tus experiencias vitales "muy importantes" que se reducían a una vida anodina porque da miedo volar sola. Por esas horas y horas de charlas donde poco importaba lo que yo tuviera que decir y sí tus monólogos.


Gracias porque he aprendido a decir no. A dedicar mi tiempo a otras causas más nobles para mí. El tiempo es limitado y fugaz. No puedo ni debo perderlo contigo. Pero no ocurre nada. Casi no me acuerdo de ti. Quizás porque a veces no somos amigos de algunas personas por afinidad, sino por costumbre. 

Gracias a esas personas a las que visité desde que tenía uso de razón y que han desaparecido. Familia la llaman. Gracias por ignorar a un ser enfermo que es mi padre. Me hacéis más fácil saber quién merece la pena o no formar parte de mi día a día. Y a él también aunque no se dé cuenta.

GRACIAS

¿O sí se da cuenta? :)  Hoy, tras mucho tiempo, hemos ido a dar un paseo y cuando con coquetería se subía la cremallera de su chaqueta nueva o metía la mano en el bolsillo, creo que sí, que se da perfectamente cuenta de quién está o no a su lado.

Es muy gratificante oír una de sus bromas, también exasperan los momentos duros, las noches en blanco, pero muchos a los que ayudó directa o indirectamente hoy son invisibles. ¿Acaso importa? ¡Esta mañana los "buenos días" y las sonrisas de los vecinos de toda la vida, estaban ahí!

GRACIAS

Gracias a los que me lo habéis puesto difícil en lo laboral. Por preguntarme si pensaba quedarme embarazada, siendo la jefa mujer (que me hablen a mí de machismo) por sugerir si trabajaría gratis, por no hacerme un contrato digno ni a la de tres, gracias, de corazón. 

Ahora he aprendido a detectaros, y a salir huyendo al minuto. Me vuelco en lo que hago, respeto a los jefes actuales porque de ellos he aprendido y mejorado a nivel profesional.

Nacemos y morimos solos, y a ratos, estamos acompañados por hombres y mujeres que gracias a tras trabajar mucho, hemos logrado que se queden a nuestra vera unos ratos valiosos.

GRACIAS


Por goleada ganáis los que me dais afecto, abrazos y mil cosas más, pero cuando llegas a este estado en el que parte de tu día eres una cuidadora y todo se relativiza a tu alrededor, es cuando de manera breve aparecen en tus pensamientos estos otros que son pocos pero hicieron mucho ruido.

Por cierto, un beso a todos esos héroes que cuidan de un familiar o un amigo dependiente. Sólo a vosotros, el resto no sabéis (y espero que nunca lo experimentéis)  qué significa. Yo tampoco hasta 2014.

Dicen que un padre o una madre no deberían ver a un hijo morir, en mi opinión, un hijo no debería ver a su padre como si volviera a ser un bebé.

Ahora me causa ternura esa Joanita que se sentía triste, enfadada o decepcionada por esas personas que tan pobres de espíritu son que fueron capaces de decir te amo, te quiero, de llenar tus oídos de peticiones, de lamentos, de promesas, cuando nada les pediste y hoy, podrías desaparecer del mapa y ni lo sabrían.

Cuánto de positivo tiene vivir. Lo que algunos denominan "problemas" yo lo llamo: afrontar situaciones, crecer, evolucionar sin perder lo más importante: la ingenuidad.

GRACIAS

Ir a dormir con la conciencia tranquila, pocos podemos hacerlo. No somos perfectos y en ocasiones habremos hecho daño y nos habremos comportado como auténticos idiotas, pero son gajes de crecer como personas. 

Todos somos sospechosos de comportarnos como gilipollas en alguna ocasión, incluso en varias, el problema lo tienen quienes al pasar los años continúan apostando a ese mismo número.

No os olvidéis de dar las gracias a todos los que os han herido con sus palabras, sus silencios o sus actos, ellos os han convertido en lo que sois: hombres y mujeres maravillosos, que otros sí han sabido valorar y han tenido  la suerte de descubrir o en muchos casos, de redescubrir.

No deberíamos fiarnos de los "te quiero" que surgen en unas semanas, ni de las malas personas que se autodenominan jefes,  una mala persona será un mal jefe, tampoco de quienes te llaman para preguntar cómo estás y al final sólo recuerdas que no has abierto la boca, y si lo has hecho ha sido para tratar de dar un torpe consejo a uno de sus infinitos problemas.

Joana Sánchez González

lunes, 9 de enero de 2017

Yo confieso: te envidio a ti, sí a ti que paseas de la mano con cara de enamorado




No sé la razón pero el autor de este vídeo impide que lo inserte y me parece apropiado para este artículo. Orgullo y Prejuicio, con Colin Firth es el inicio perfecto.


Fitzwilliam Darcy representa el ideal de hombre, y como los ideales no existen él todavía lo es más si cabe: con sus prejuicios, tan crítico, tan poco dado a abrir su corazón a cualquiera.

Hay una serie que recoge las locas aventuras que vive una fanática de Jane Austen, en concreto de este libro. Y no me extraña que sus libros se sigan vendiendo, ni que tanto sus series como películas tengan más visitas que algún youtuber con poco ingenio.



En este mundo de páginas donde las personas se conocen e intercambian sus teléfonos para después no compartir ni una frase. 

En este mundo donde la gran mayoría ha vivido tanto (o eso cree) que están a la defensiva todo el tiempo, sin dar una oportunidad al otro para conocerlo de verdad antes de meterlo en un saco lleno de clichés, leer a Jane Austen reconforta. 

Nos invita a pensar que si bien las mujeres en su época otorgaban al amor y a la renta del caballero la misma importancia, ella fue el ejemplo de libertad, un precio alto a pagar donde estar emparejado, casado y tener hijos era casi una obligación. 



Una vez conocí a un Darcy y sé lo cursi que eso está sonando mientras lo tecleo y tú lo lees, pero es verdad. Su forma de expresarse no era propia de este siglo. Ese hecho asombraba a los demás, llegaba a incomodar y a mí a flotar.

Pero en la vida real, no siempre los grandes amores terminan con un final feliz ni con un divorcio.



Ser soltera no es tan bonito. Ni tan horrible. Cada uno somos un universo y mujeres y hombres de 40 no terminan de encajar con este tiempo de prisas y de la obsolescencia programada en el amor, en algunos de ellos, existe un deseo oculto: ir de la mano de alguien que te haga sentir tan bien que tengas ganas de cantar cuando subes las escaleras hacia casa (yo nunca he tenido ascensor)

Pero ¿dónde está esa persona? "No se busca". Estoy de acuerdo. 

Mientras tanto te conviertes en una mera espectadora de la vida de los demás. Esos "odiosos" seres que no miran el teléfono y sí a sus ojos, se ríen de bromas que sólo les hacen gracia a ellos y no están juntos por miedo a la soledad.



En ocasiones ves parejas haciéndose una fotografía en el mismo lugar que tú lo hiciste con la tuya, y te dan ganas de preguntar como si fueras Woody Allen en Annie Hall, cuál es su secreto para ser felices.




La sociedad puede avanzar y llegar a Marte. O crear joyas como "La ciudad de las estrellas. La la Land". Tener acceso a la lectura de los clásicos. Estar conectado con el mundo entero, inventar aplicaciones para cubrir cualquier necesidad, pero desde el compositor más respetado de la historia, hasta tú que me lees, todos necesitamos querer y sentirnos queridos. 

¿Para cuándo una asignatura en los colegios? "Cómo amar sin hacer daño"



Con esa asignatura además de fomentar el respeto por el otro, se terminarían de un plumazo las frases hechas cuando llega una ruptura que convierte a la mente más respetable en un amasijo de torpezas , dolor, traumas y mil cosas que arrastrará toda su vida. Y lo que es peor: que volcará en su siguiente relación.

El día en que a los niños se les enseñe a AMAR este mundo será un lugar mucho mejor. El desamor permanecerá, y las desilusiones, las lágrimas, las separaciones... pero, volverá algo que se ha esfumado y sustituido las peleas a la cara, o las rupturas como dios manda, nada de mensajes, ni de llamadas, ni de correos... Si un día tuvimos el valor para decir TE QUIERO, el mismo debemos poseer para espetar un ADIÓS.

Crece el número de niños y adolescentes que no saben mantener una conversación cara a cara ¿nos los imaginamos en una situación amorosa? Un emoticono y adiós. Lo peor es que los adultos llevan copiando su comportamiento hace una década.




Esta mañana me he sorprendido mirando unas fotos de dos desconocidos que parecían tan felices que a punto estuve de enviar un mensaje a su Instagram. Igual son influencers y las marcas les pagan :)





Joana Sánchez González