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lunes, 9 de enero de 2017

Yo confieso: te envidio a ti, sí a ti que paseas de la mano con cara de enamorado




No sé la razón pero el autor de este vídeo impide que lo inserte y me parece apropiado para este artículo. Orgullo y Prejuicio, con Colin Firth es el inicio perfecto.


Fitzwilliam Darcy representa el ideal de hombre, y como los ideales no existen él todavía lo es más si cabe: con sus prejuicios, tan crítico, tan poco dado a abrir su corazón a cualquiera.

Hay una serie que recoge las locas aventuras que vive una fanática de Jane Austen, en concreto de este libro. Y no me extraña que sus libros se sigan vendiendo, ni que tanto sus series como películas tengan más visitas que algún youtuber con poco ingenio.



En este mundo de páginas donde las personas se conocen e intercambian sus teléfonos para después no compartir ni una frase. 

En este mundo donde la gran mayoría ha vivido tanto (o eso cree) que están a la defensiva todo el tiempo, sin dar una oportunidad al otro para conocerlo de verdad antes de meterlo en un saco lleno de clichés, leer a Jane Austen reconforta. 

Nos invita a pensar que si bien las mujeres en su época otorgaban al amor y a la renta del caballero la misma importancia, ella fue el ejemplo de libertad, un precio alto a pagar donde estar emparejado, casado y tener hijos era casi una obligación. 



Una vez conocí a un Darcy y sé lo cursi que eso está sonando mientras lo tecleo y tú lo lees, pero es verdad. Su forma de expresarse no era propia de este siglo. Ese hecho asombraba a los demás, llegaba a incomodar y a mí a flotar.

Pero en la vida real, no siempre los grandes amores terminan con un final feliz ni con un divorcio.



Ser soltera no es tan bonito. Ni tan horrible. Cada uno somos un universo y mujeres y hombres de 40 no terminan de encajar con este tiempo de prisas y de la obsolescencia programada en el amor, en algunos de ellos, existe un deseo oculto: ir de la mano de alguien que te haga sentir tan bien que tengas ganas de cantar cuando subes las escaleras hacia casa (yo nunca he tenido ascensor)

Pero ¿dónde está esa persona? "No se busca". Estoy de acuerdo. 

Mientras tanto te conviertes en una mera espectadora de la vida de los demás. Esos "odiosos" seres que no miran el teléfono y sí a sus ojos, se ríen de bromas que sólo les hacen gracia a ellos y no están juntos por miedo a la soledad.



En ocasiones ves parejas haciéndose una fotografía en el mismo lugar que tú lo hiciste con la tuya, y te dan ganas de preguntar como si fueras Woody Allen en Annie Hall, cuál es su secreto para ser felices.




La sociedad puede avanzar y llegar a Marte. O crear joyas como "La ciudad de las estrellas. La la Land". Tener acceso a la lectura de los clásicos. Estar conectado con el mundo entero, inventar aplicaciones para cubrir cualquier necesidad, pero desde el compositor más respetado de la historia, hasta tú que me lees, todos necesitamos querer y sentirnos queridos. 

¿Para cuándo una asignatura en los colegios? "Cómo amar sin hacer daño"



Con esa asignatura además de fomentar el respeto por el otro, se terminarían de un plumazo las frases hechas cuando llega una ruptura que convierte a la mente más respetable en un amasijo de torpezas , dolor, traumas y mil cosas que arrastrará toda su vida. Y lo que es peor: que volcará en su siguiente relación.

El día en que a los niños se les enseñe a AMAR este mundo será un lugar mucho mejor. El desamor permanecerá, y las desilusiones, las lágrimas, las separaciones... pero, volverá algo que se ha esfumado y sustituido las peleas a la cara, o las rupturas como dios manda, nada de mensajes, ni de llamadas, ni de correos... Si un día tuvimos el valor para decir TE QUIERO, el mismo debemos poseer para espetar un ADIÓS.

Crece el número de niños y adolescentes que no saben mantener una conversación cara a cara ¿nos los imaginamos en una situación amorosa? Un emoticono y adiós. Lo peor es que los adultos llevan copiando su comportamiento hace una década.




Esta mañana me he sorprendido mirando unas fotos de dos desconocidos que parecían tan felices que a punto estuve de enviar un mensaje a su Instagram. Igual son influencers y las marcas les pagan :)





Joana Sánchez González




sábado, 31 de diciembre de 2016

Bye 2016




23:20 del último día del año. De fondo, una película mala, el uniforme de la Nochevieja bien colocado, el de estar por casa es cómodo y lo positivo es que los pies no te duelen al día siguiente.

Llega un momento en el que te acostumbras a que esta noche sea una más.

Cuando tienes pareja, la primera noche es... es... es... es... ES. Luego se intenta, se logra, pero al final acabas comiendo las uvas con tus padres (los tuyos) y no entiendes nada. "Somos poco convencionales" "Ok, ¿entonces qué haces en mi casa comiendo uvas?"

Y pasan los años, y todo vuelve a sus orígenes. 31, en pijama, y de repente feliz. ¡Por fin pasó el 24 y el 25! Se acercan los Reyes Magos y los adultos que no creceremos jamás nos ilusionamos y deseamos ver regalos bajo el diminuto árbol y el belén. Comer el roscón, buscar la figurita más surrealista y tomar chocolate. Por Dios, qué bueno. Valor, el de la terreta.

No creo que la vida de nadie cambie mañana. A no ser que esta noche entre unas copas de más y algún baile de menos, surja algo entre dos seres humanos. O bien ese detalle cambia tu existencia o como mucho tendrás a alguien nuevo en tu WhatsApp.



WhatsApp, creo que todo monologuista que se precie ha hecho ya la broma de turno. En serio ¿de qué va ese sistema de mensajería? ¿De acercar a las personas? Será a las que ya conoces, porque yo lo veo como el espacio adecuado para que los tímidos, lanzados en el mundo virtual y otros de esa especie se cuelen en tu teléfono. ¿Para qué? No lo sé. 

No sé si llegaremos a Marte, si Trump acabará con el mundo, o si podrán empeorar aún más la programación de la televisión. Si los youtubers seguirán siendo adorados como dioses, si Woody Allen repetirá experiencia con Amazon, si dejaré de ser usuaria Premium porque olvidé darme de baja por probarlo gratis un mes o si seguiré sin terminar ese libro que me debo.

Termino el año con una extraña sensación, supongo que la responsable son las historias que aparecen en la vida y que no nos apetece leer ni experimentar. Pero mi naturaleza optimista resuma mentalmente en una sola imagen mi año:

Mi vecina pidiéndome que me haga cargo de sus dos retoños: una niña de tres años y un bebé de un mes, mientas ella cual corredora profesional, iba a Mercadona batiendo todas las marcas. Minutos antes a quien cuidaba era a un señor que es mi padre, estábamos viendo vídeos: los días de la semana en inglés, alemán... 

La casualidad ha querido que cuidara también de estos niños. Mientras a una le contaba un cuento, al otro le cantaba muy mal, por cierto para que dejara de llorar, algo así como: "No llores Brahim que tu mami está en Mercadona pero Salma y yo estamos aquí" Lo raro es que se haya callado y me haya regalado una sonrisa.

Chicos, esto se acaba, sobre todo ese simulacro de felicidad forzada. De nostalgia y pesar para muchos, de recuerdos hermosos que se han forjado estos días, o de fechas sin sustancia asociadas a exámenes, rupturas, o pérdidas de todo tipo.

Sea como sea, opositar para ser feliz es un ejercicio continuo y no conoce de rituales. ¿Seguimos? Seguimos y si puede ser rodeados de BUENOS amigos, vamos a hacerlo. Desconfiemos de quienes no tienen ni un solo amigo. Pondría una cita ocurrente pero no se me ocurre ninguna.

Voy a prepararme para tomar las uvas, pequeñas y peladas. Sigo siendo una niña.

Mi deseo para este 2017 es...

Joana Sánchez

lunes, 12 de septiembre de 2016

Paraíso


¿Los perros van al cielo? No lo sé. Pero como con los seres humanos, se les recuerda y se les rinde culto. Ayer descubrí uno de esos lugares. Sorteaba los senderos de un parque del que no pienso desvelar el nombre, es mi secreto.

Me he vuelto misteriosa. De repente. Anoche me acosté queriendo gritar su nombre pero hoy adoptó la postura del silencio, pero una curiosa curiosona como yo, no puede evitar mostrar al menos algunas pinceladas de ese lugar que me hizo esbozar frases del tipo: "Qué bonito" alargando mucho la última o.

En ese árbol que veis en la fotografía hay cintas, y en ellas, mensajes de despedida, de cariño y de afecto por un can.


Las personas que disfrutamos con pequeñas cosas dicen que somos más felices. ¿Tú qué opinas?

Leyendo el mensaje de una niña a su primer amor de cuatro patas (literal)


Pues que las pequeñas cosas pueden ser tan dispares, ¿verdad? Depènde del ser humano en el que nos fijemos. Para mí, caminar entre árboles, lavanda, romero, observar a unos patos salvajes, cerrar los ojos y tomar el sol, es un pequeño paraíso.

La buena compañía también es necesaria. Y una vez más volvemos a los amigos. ¿Cómo se puede vivir sin ellos? 

Para mí son mi segunda familia o la primera. No pienso entrar en esas comparativas. No procede.

¿Hace tiempo que no te ríes hasta que te duelen las costillas? Los niños ríen mucho. Y cuando pelean entre ellos, a los cinco minutos han hecho las paces y enseguida comparten juegos. Luego crecemos y nos echamos a perder.

Pero, a veces, esta jodida vida (como decía Galeano), te golpea para ordenar las cosas en tu cabeza y apuestas por el derecho a ser feliz, por el derecho al delirio. Pero no como el genial uruguayo veía como una utopía. Sino como algo REAL.

Los "problemas" de gente conocida que se ahoga en un vaso de agua, no te angustiarán el día, de hecho, no les darás oportunidad ni para que abran la boca porque tu tiempo se volverá oro. Y ese oro lo querrás compartir con menos gente. 

Defenderás tu derecho a la calma. A saborear instantes. Un baile. Un paseo. Unas risas. Una conversación.


Apuesto por los valientes que confiesan ser débiles

Me quedo con las personas que te hablan a la cara y evitan el teléfono móvil (sobre todo si viven en tu misma ciudad)

Elijo comer sandía en vez de caviar

Ver una buena película mil veces, que una mala que me vendan como buena

Apuesto por un abrazo largo

Me quedo con un mal día que se transforma en uno bueno

Abrazo a quien sufre y me guiña un ojo y sólo te cuenta con la mirada

Y apuesto todo a la improvisación. A planear lo justo y necesario.

Rodearme de gente que si bien no sabe quién es, al menos no interpreta un papel


A mí no me hagas caso, que mis consejos valen lo mismo que hacer una raya en el agua, pero: llora cuando te apetezca, acércate a quien te agrade, no lo dejes para mañana, mima tu cuerpo y tu mente. 

Si estás rodeado de personas negativas, sonríe por dentro y por fuera cuando no miren.

Buena semana.

Joana Sánchez González




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viernes, 2 de septiembre de 2016

El amor de mi vida has sido tú ;)





Si el amor de tu vida no eres TÚ, esa carita que refleja el espejo, por favor no inicies una relación con nadie. No busques en otro ser humano tus carencias. No creas que él va a solucionar tus traumas o problemas.

En fin, deseaba decirlo. Otra vez.

Uno de esos días que tienes por delante mil tareas, piensas: he de gritar estas palabras.

Por favor:

- No busques a nadie que esté a tu lado por no estar solo

- No busques el "amor" cuando lo que necesitas es protección o cariño que nunca te han dado


Y ahora, continúa el viaje, ponte guap@, mima tu cuerpo, haz ejercicio, llora cuando te plazca, cuida de tus plantas, de tu mascota, besa y abraza fuerte a tus amigos, baila a solas, llora por la calle si te nace, ten una ilusión (al menos)

Sé feliz a ratos. El que diga que lo es siempre: miente. 

Da las gracias por lo que tienes y lucha por lo que te gustaría tener. Sin hacer daño a nadie.

Lo sé, todo reflexiones muy naïf y sencillas, casi infantiles, pero la vida es eso: un patio de colegio y en nuestras manos está ser recordado como un buen compañero. Al menos, vamos a intentarlo.

A veces, no es necesario marcharse a Irlanda para 'encontrarse', basta con con estar un ratito contigo en el salón de tu casa.

Esa persona especial no la busques, te va a encontrar ella, sí... hazme caso. 

Estar solo una temporada es sano, ya verás la de cosas que tienes que aportar a  esa media naranja, pomelo, o lo que se tercie ;) O en realidad no será tu media nada. Somos seres completos que se sienten atraídos por otros seres completos.

Bienvenido, septiembre.

lunes, 29 de agosto de 2016

Es de bien nacido ser agradecido

Siempre me ha gustado esa reflexión o dicho: "Es de bien nacido, ser agradecido" y he procurado recordar a quien se ha portado bien conmigo, esté o no en mi vida en la actualidad. 

Cuando esta mañana, oía a una médica hablar como lo han de hacer los buenos médicos: siendo realista, aunque sepa que va a hacer daño, no sé porqué he pensado fugazmente en toda la gente con la que esta persona se ha portado bien y el teléfono ahora no suena. Es invisible para ellos.

Al salir, con un sol que ha querido despedirse de agosto con furia, he ido a una cafetería muy coqueta, porque en esta existencia hay que compensar. Las lágrimas con las sonrisas.

Y en ese ambiente con olor a café recién hecho, me ha venido a la mente un pensamiento que antes que yo lo tuvieron millones: la fugacidad de la existencia. ¿Qué huella estoy dejando? ¿Qué huella dejaron en mí?

¿Por qué algunas personas juegan a ser dioses y hacen malabares con tus sentimientos para luego desaparecer? ¿Por qué a veces, nos comportamos como niños caprichosos? Somos humanos...

Al final, sólo me quedé con una idea: ese teléfono mudo. Ese hombre, esa mujer, a los que se les trató bien y hoy ignoran la existencia de quien les acogió.

Prefiero pecar de agradecida, que no de invisible. Esta mañana era yo quien estaba sentada en esa consulta, mañana, quién lo sabe. 

Amo por encima de todo a quienes saben detectar el dolor ajeno y se esfuerzan en hacer tu vida mejor. Amo a quien te da la mano cuando a la chistosa se le nota que se le agotaron las ocurrencias, y le inyectan un algo tan sencillo como: "Vente a casa". 

VENTE A CASA

Creo que son las tres palabras más hermosas que conozco. Ofrecer tu techo, es algo más que un gesto, es compartir un trozo muy especial de tu existencia, sin pudor, sin problemas. 



Ayer, cuando esa hermosa persona me dijo: "Vente a casa unos días" rompí a llorar de alegría. Creo que por tensión acumulada, porque hacía una semana yo era esa monologuista que él dice, y tras siete días veía a una persona agotada hasta el extremo. Ser cuidadora, aunque lleves un Berto Romero dentro, te quita batería a marchas forzadas.

SEMBRAR

Creo que sembré bien. Y a quienes se les olvida tan fácilmente quién les hizo un huequito en su hogar para que durmiera, comiera, viviera unas navidades, un cumpleaños... no les deseo otra cosa que cuando vayan a echar un vistazo a su 'siembra' se les haya secado.

Como siempre ha dicho mi padre: "Cuesta poco ser buena persona" Aunque a veces nos comportemos torpemente.

Espero no olvidarme JAMÁS de ti, o de ti, o de ti, que fuiste tan genial conmigo. Y si lo hago, dímelo. Valiente.

Gracias.

Joana Sánchez González

martes, 23 de agosto de 2016

Quince años sin dejar huella en la arena


Llevaba quince años sin pisar la playa. Sin saber lo que era dejar que una ola le acariciara el cuerpo. Quince años privándose del salitre, de la arena, de los sonidos que ambientan el lugar. 

Como un niño pequeño ilusionado compró unas zapatillas de goma para pisar seguro. Era precavido.

Hasta tal punto llegaba su precaución ante la vida, que había dejado que pasara más de una década sin acudir a la playa en una ciudad poblada de ellas. 

Un día, preso de una alegría que no era suya, de una pasión que tampoco le pertenecía, decidió que sí, que esa tarde se pondría un traje de baño y su piel blanca como la nieve sería acariciada por el Lorenzo.

Ella le acompañó. Y tomó fotografías. Hasta grabó un vídeo donde él parecía uno de esos pingüinos cucos que tropiezan enredándose con sus propios pasos. Qué ternura.

En ese vídeo él sonreía, se tumbaba sobre las piedras para dejar que el agua le diera un masaje, coronó una roca y se bañó como lo hacen los que le tienen respeto al mar. Con cuidado.

Las cosas más importantes de la vida son ésas: volver a darse un baño tras quince años, uno detrás de otro. 

¿Se habrá vuelvo a dar otro? ¡Quién lo sabe! Pero ella tiene registrado en su retina esos primeros minutos donde aquel adulto volvió a ser un niño. Los recuerdos no tienen dueño.




Joana Sánchez González

lunes, 22 de agosto de 2016

Escribe todos los días



Si has llegado hasta aquí puede que sea porque el veneno de escribir lo lleves dentro. O, tal vez una buena y generosa persona te haya aconsejado que unas letras y formes palabras que a su vez construyan frases, TODOS LOS DÍAS.

Al menos, a mí fue ese el consejo que me dieron hace años. Fue mi profesor Carlos Llorca Baus, Un brillante docente que me pedía textos todos los días. Crónicas, artículos, reportajes, todo lo que pasara por mi cabeza. 

No recuerdo otro consejo más. Sólo el suyo. Porque es difícil guiar a una persona en esto de la escritura. 

Le podrás enseñar unas normas, unos trucos para que sepa llevar de la mano al lector sin que se aburra, pero debe poseer algo que no se aprende, pero que sí se sabe: le debe apasionar teclear, coger un bolígrafo y un papel para arañar una idea, un relato breve, una reflexión. Eso no se enseña.

Me sorprende ver a famosos que encantados de conocerse presentan sus libros. No importa el tema:

-Sobre niños (sobre todo si acaban de tener un hijo)
-Sobre sus vidas (aunque esté expuesta en un plató)
-Sobre viajes, vinos, recetas...

Da igual si jamás han sentido la necesidad de leer un  libro, o de pasear por una biblioteca hasta que llegue la hora de cerrar. Es pura anécdota si jamás les apasionó escribir desde niños o adolescentes, la cuestión es ver sus caras en la portada de un libro. La verdadera cuestión.

Y venden. Y mucho. Y entre todo ese material hay calidad. Por estadística.

En una ocasión, un amigo me dijo que los libros estaban sobrevalorados. Ni toda la Literatura es digerible por algunas almas, ni escribir es un arte noble...siempre.

Leonardo Da Vinci hubo uno, estoy segura de que ha nacido alguno más en este siglo, pero por ahora no ha dado señales de vida. O lleva una vida tan anónima que por no aparecer en los medios lo creemos invisible.

AUTORRETRATO DE LEONARDO DA VINCI


Opino que es estimulante para nuestro cerebro, implicarnos en distintos campos y aprender. El problema viene cuando apuestas por la agricultura y sólo te quedas con una foto en Instagram al lado de un pino que acabas de plantar. Fin de tu afición y de ese futuro Da Vinci, también. Vivimos tiempos donde ser constante no se lleva. 

Y abro un enorme paréntesis para incluir a todos los deportistas de modalidades poco agradecidas en cuanto a reconocimiento por parte del público, que se esfuerzan los trescientos sesenta y cinco días del año. Solos, con la única motivación de practicar su pasión.

Volviendo a los libros famosos por sus escritores conocidos...

Supongo que esos libros que pueblan los lugares de venta tanto físicos como digitales, también acabarán secándose. Mientras tanto, en vez de aferrarnos a la queja, todo el que necesite escribir que lo haga, y así hoy, un día más he hecho caso de mi mentor: garabatear unas líneas para ejercitar mis dedos y la inspiración.

Buenas noches y dulces sueños. Y si todavía no has escrito nada hoy, prueba a estas horas con la calma de la noche.

Joana Sánchez González